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  • Foto del escritorLorena Silva

Un buen desarrollo del habla...




Para que el habla en los niños se desarrolle lo primero que necesitan es escuchar y para que escuchen, lo obligado es hablar.


El habla se desarrolla hablando.


Es necesario que los bebés reciban retroalimentación auditiva y ello obligadamente la va a recibir de su entorno. El entorno hablante del niño es el conformado por los adultos que se encuentren a su alrededor: padres, cuidadores, hermanos, todos quienes formen parte de su entorno cotidiano.


Y aún desde el vientre los bebés ya reciben estimulación auditiva que es denominada Paralenguaje, de modo que al nacer el bebé puede reconocer la voz de su madre haciéndolo por las características de su timbre, resultándole por lo tanto ya familiar.


Es así que la comunicación entre el bebé y la madre ha iniciado desde antes de nacer y una vez que nace, durante los primeros tres meses de vida, resultará crucial el contacto visual completo pues la mirada, la sonrisa que ocurre cuando ambos tienen contacto serán vitales para que el bebé vaya grabando auditiva y visualmente los sonidos del habla.


Los adultos van acompañando y estimulando el habla del bebé a través de sus palabras.


En los primeros seis meses ocurre el balbuceo universal, denominado de esta manera porque todos los bebés lo presentan. Dicho balbuceo no está imitando aún sonidos específicos del entorno pero si está conectado con las emociones del entorno de hablantes que lo rodea.


Cuando les hablamos sabemos que no entienden nuestras palabras pero sí el lenguaje o la manera en que les hablamos. Al hablarles de una manera afectiva, cariñosa los bebés nos responden con sonidos indefinidos, vocálicos mientras mueven sus extremidades, sus brazos y sus piernas.


A partir de los seis meses los sonidos específicos de su lengua materna comienzan a aparecer en sus emisiones vocales, de modo que todo el lenguaje que ha habido previamente a esta etapa, no sólo les ha alimentado a través de la comunicación emocional de la interacción, sino que su oído ha sido nutrido y les ha ido permitiendo percibir las frecuencias de la lengua materna, esto es, van sintonizando con los sonidos específicos del idioma.


A los 9 meses empiezan las sílabas con los sonidos específicos de la lengua materna y a partir de los 12 meses comienzan a surgir las primeras palabras con un significado como tal: papá, mamá, agua, ...etc.


Esto es indicador de que la gestación y el primer año de vida han sido una preparación para que las primeras palabras comiencen a aparecer.

Este tiempo ha sido un entrenamiento, una preparación al lenguaje hablado y el éxito en ello dependerá de cómo haya sido nutrido el oído del bebé, su escucha mediante el habla del adulto, es entonces que el entorno será determinante a la hora de lograr que el aparezca el habla y la forma en que el adulto se haya comunicado con el bebé será lo más importante.

Por lo tanto:

Estimular auditivamente al bebé desde que nace será vital para el desarrollo del habla


En un próximo articulo comentaré sobre algunas condiciones sobre cómo se comunica el adulto y ser oportunos en esta bella interacción.


Si deseas más publicaciones o información para saber cómo poder estimular el habla en tus hijos, escríbeme, estaré encantada de apoyarte y ofrecerte recursos para ello.


Próximamente publicaré mi eBook en el que podrás encontrar recursos para estimular el habla en tus hijos.





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