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  • Lorena Silva

Enseñando los valores rítmicos



La metodología de Zoltán Kodály es una propuesta que surge de la necesidad y deseo de enseñar música a todo el pueblo húngaro, por ello era indispensable hacer accesible el aprendizaje del lenguaje musical para todos. Para esto, fue necesario considerar qué y cómo se enseña la música.

Kodály además de ser músico y compositor, fue profesor de teoría musical en la Academia de Música de Budapest (1907). Esto le permitió conocer, experimentar y atender la importancia del proceso de enseñanza; el qué considerar para que el aprendizaje efectivamente sucediera. Entre su legado metodológico nos indica considerar tres momentos durante el proceso de enseñanza:



PREPARACIÓN


Consiste en dar al alumno vivencias del elemento rítmico o musical que se va a enseñar.

  • Vivencias de movimiento (coordinación motriz)

  • Vivencias sensoriales (sentido del oído, vista, tacto)


Por ejemplo, para enseñar los valores rítmicos, se deberá preparar sensorialmente al alumno enseñándole cantos didácticos que los contengan.


Con anterioridad se habrán efectuado actividades y juegos para la discriminación de las duraciones largas y cortas, identificación del pulso y del esquema rítmico (al que suelen denominar ritmo). Habiendo experimentado diferentes duraciones y teniendo la referencia clara sobre las mismas, sobre lo que es el pulso y esquemas rítmicos:


1. Primeramente se percutirá el valor rítmico a conocer siguiendo corporalmente las percusiones del mismo, desplazándose por el todo el espacio del aula.


2. Después, se realizarán juegos de identificación auditiva con percusiones corporales, instrumentos de pequeña percusión o con objetos, apoyándose en expresiones silábicas o vocales libres, que permitan sonorizar vocalmente el valor rítmico en cuestión, alternando entre momentos de percusión y silencio.



PRESENTACIÓN


Consiste en dar el nombre del elemento musical que se está enseñando.


3. Habiendo tenido clara la percepción del valor rítmico a mostrar, se procederá a presentar la grafía de la misma y se le dará el nombre convencional, complementándolo con la sílaba rítmica que la apoye. (Es de suma importancia asociar al valor rítmico su nombre convencional, no solamente utilizar la sílaba rítmica).



PRÁCTICA


Consiste en llamar por su nombre al elemento musical conocido, en el mayor número de circunstancias posible.


4. Una vez conocido el valor rítmico, con su sílaba rítmica de apoyo y su nombre convencional, proceder a practicarla realizando identificaciones auditivas mediante juegos de movimiento corporal; también con el aprender y/o recordar cantos que lo contengan sustancialmente - para ello se sugiere utilizar la secuencia de cantos didácticos que la propia metodología Kodály propone y tener su representación gráfica en tarjetas que se manipularán o se mostrarán colocadas en la pared o dispuestas en algún lugar del aula.



 

La etapa más corta es la PRESENTACIÓN, la más larga es la de la PRÁCTICA (para siempre) y la más importante es la PREPARACIÓN.


Aprender los valores rítmicos a través de esta secuencia permite al alumno experimentarlos sensorial y prácticamente, favoreciendo la formación de la imagen mental motora a la que recurrirá cada vez que la vea, tocándola correctamente y darle la duración precisa.



Más adelante, en otro momento de su educación musical, se hablará de equivalencias y de determinación de los valores rítmicos en cuanto al tiempo y su relación dentro de un compás, pero eso será para etapas posteriores. Por ahora sólo se trata de vivenciar y disfrutar haciendo música.


Será interesante y enriquecedor que al seguir estas sugerencias nos compartas tus experiencias y resultados.



- Lorena Silva

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