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  • Lorena Silva

Cómo enseñar una canción



Cuando conocemos o aprendemos una canción que nos parece una buena alternativa para que nuestros alumnos aprendan, ponemos toda nuestra atención para captarla y si es necesario, buscamos anotar su letra y/o si es posible, localizar una grabación de la misma y en algunos casos, buscar la partitura correspondiente o bien su línea melódica.


Como docentes, una canción nos atrae por aquello que nos permite ofrecer en el aula. Normalmente se trata de su letra y/o ritmo. De acuerdo al propósito, a la situación particular y al entorno de aprendizaje, haremos énfasis en uno u otro elemento, de tal modo que decidimos elegirla y llevarla a la práctica.


Cuando pensamos en enseñarla, se suele proponer a los alumnos el que la canten y traten de seguirla, hasta que poco a poco la vayan captando y finalmente logren aprenderla. También se suele repetir el texto sin la música, sólo hablarla, repitiéndola para que con las repeticiones se logre memorizarla.



Si buscamos que se formen una buena idea

sobre la misma, lo que se debe considerar será:


Primeramente, cantar la canción completa una vez. Cantarla de principio a fin será muy importante para los alumnos, ya que les permitirá formarse la idea musical de la totalidad y, contarán así con la idea completa sobre la misma.


Como suele suceder, si se incluyen movimientos que enfaticen lo que el texto dice, deberá pedirse a los alumnos sólo escucharla y no imitarlos, ya que esta acción mimética es una reacción refleja. Cuando se está conociendo el texto de una canción, la atención deberá estar enfocada en repetir la melodía y texto al mismo tiempo únicamente. El hacer también los movimientos implica dividir la atención y entonces, ésta se dispersa. Más adelante, cuando la estén aprendiendo, sí se incluirán los movimientos.


Deberá cantarse en pequeños fragmentos que impliquen principalmente la idea melódica completa. El docente deberá pensar en ello y guiar los cortes que se irán haciendo de la misma. Es importantísimo no hacerlos considerando únicamente el texto, pues melodía y texto son un solo conjunto. Musicalmente hablando, la melodía ayuda a fijar el texto, pues las palabras tienen un ritmo propio.


Ejemplo:


Se cantará:

“Tengo una muñeca vestida de azul...”

(”tengo una muñeca.... -representar el tener la muñeca colocando los brazos simulando mecerla.

...vestida de azul...” mover las manos de arriba hacia abajo mostrando nuestra propia ropa-) y después continuar con el resto de la frase: ...”con sus zapatitos y su canesú”.


Si el canto es corto, se considerará realizar de dos a cuatro cortes a lo largo del mismo, de modo que al haber enseñado lo correspondiente a dos partes de la canción (por ej.: “Tengo una muñeca vestida de azul, con sus zapatitos y su canesú...”) se solicitará cantarla desde el inicio, uniendo melodía, texto y los movimientos que se hayan seleccionado para representarlo.

Se continuará de la misma manera con el siguiente fragmento:...la llevé a paseo y se me constipó, la tengo en la cama con mucho dolor….”


Al terminar de mostrarla con sus correspondientes repeticiones de cada fragmento, se procederá a cantarla, el docente y los niños, desde el inicio y hasta terminar. Esto permitirá aprender de mejor manera la línea melódica (o sea la melodía) y el texto, disminuyendo la posibilidad de aprenderla con error en los mismos.


Y para verdaderamente afirmarla, se deberá cantar completa tres veces seguidas. Para evitar el aburrimiento o la distracción en cada repetición, cada una podrá hacerse a modo de juego de la siguiente manera:


Opción 1:


1a vez - Cantarla con mímica en intensidad medio fuerte.

2a vez - Cantarla con mímica en intensidad débil.

3a vez - Cantarla nuevamente con mímica en intensidad medio fuerte o fuerte (cuidando no gritar, pues este no es el propósito).


Opción 2:


1a vez - Representarla corporalmente cantándola todo el grupo.

2a vez - Alguien podrá realizar sólo los movimientos y mover únicamente los labios mientras realiza los movimientos y el resto del grupo la canta.

3a vez - Otro(a) compañero(a) pasará al centro, y el resto cantará mientras todos se mueven haciendo la mímica del texto.



En un entorno de aprendizaje grupal o individual, enseñar una canción cantando y jugando, permitirá que los alumnos la capten y la hagan suya, interiorizándola mientras se divierten, y así, mientras eso sucede, se alcanzarán los propósitos didácticos que se persiguen sin tediosas repeticiones, haciendo que el tiempo de aprendizaje transcurra de manera divertida.


Te invito a poner en practica estos consejos y disfrutar aprendiendo mientras cantas, y por qué no, a contarnos como te fue. ¡Hasta la próxima!


- Lorena Silva

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