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  • Lorena Silva

Artes en la educación


En el hacer y en el quehacer de la educación, el elemento integrador es el individuo, el que realiza, siente, piensa, que interactúa consigo mismo y con el entorno. Estimular su desarrollo es parte sustancial de todo proceso educativo, sea este formal o informal, de ahí la importancia de considerar el qué aprende y cómo lo aprende y por consiguiente los tiempos y las formas para hacerlo.


Las investigaciones cada vez más dirigen su atención hacia el cerebro humano, hacia indagar sobre su funcionalidad y participación en el aprendizaje, destacando en ello el trabajo de los hemisferios derecho e izquierdo, su interrelación e interdependencia, así como la interacción con el medio y de cómo éste a su vez influye en el desarrollo y funcionalidad del mismo.


Para su estimulación se ha preferentemente considerado el enseñar y estimular principalmente el pensamiento lógico y racional, favorecer cualidades como el orden, el análisis, los resultados medibles, y todo lo que el hemisferio izquierdo representa y conduce, habiéndose dejado de lado, o bien restándole la debida consideración a las cualidades que el hemisferio derecho representa como lo es la emoción, la creatividad, la imaginación, la curiosidad, la empatía, a diversas actividades, artísticas, siendo estas últimas de particular interés, destacándose con ello el valor del arte como elemento favorecedor o estimulador del hemisferio derecho, al integrar la emoción con el pensamiento. De ahí, el que el arte se muestre como una de las mejores maneras de proveer estimulación y con ello el de favorecer el desarrollo infantil, en un primer momento y en general el del ser humano.


El arte, en todas sus manifestaciones, es una característica esencial que identifica al ser humano. Dichas manifestaciones han permitido la transmisión de la cultura, convirtiéndose en un elemento básico en su existencia y supervivencia.

De forma natural, en los primeros años de la vida del ser humano, el niño juega, canta, baila, dibuja, las cuales son actividades inherentes al correcto desarrollo motor, sensorial, cognitivo, emocional y por supuesto, el desarrollo cerebral, con todo ello, le será posible el aprender a aprender. El niño, al realizar estas actividades se divierte, observa sus resultados mostrándose orgulloso de ellos al presentárselos a los demás; cada vez intentará mejorar llevándole esto al gradual alcance del autocontrol, virtud esencial para el exitoso desempeño.


La educación artística permite la adquisición de una serie de competencias y rutinas mentales, acordes con la naturaleza social del ser humano e imprescindibles para el aprendizaje de cualquier contenido curricular, convirtiéndose en una alternativa singular y estupenda para el aprendizaje en el aula.


 

¿Por qué enseñar las artes?


Se han realizado estudios de implementación de la educación artística en el aula, revelando que los efectos más potentes se obtienen en aquellos programas que integran las artes en las asignaturas del currículo, de tal modo, que se obtienen múltiples beneficios en relación al aprendizaje y comportamiento de los alumnos.


De acuerdo a Rabkin y Redmon (2004) [1] entre los beneficios más significativos se encuentran:

  • Existe un mayor compromiso emocional de los alumnos en el aula.

  • Los alumnos trabajan de forma más activa y aprenden unos de otros.

  • Los grupos de aprendizaje cooperativo convierten las clases en comunidades de aprendizaje.

  • Se facilita el aprendizaje en todas las asignaturas a través de las artes.

  • Los profesores colaboran más y tienen mayores expectativas sobre sus alumnos.

  • El currículo se vuelve más real al basarse en un aprendizaje por proyectos.

  • La evaluación es más reflexiva y variada.

  • Las familias se involucran más.


Las neurociencias, en sus descubrimientos y aportaciones, en relación a la educación señalan tres factores imprescindibles para el aprendizaje y que las artes pueden mejorar: la memoria, las emociones y la creatividad.


Cada lenguaje artístico, música, artes visuales, teatro, expresión corporal y danza conllevan una serie de elementos que les caracterizan y que favorecen a la estimulación de la memoria, la creatividad, la expresión de emociones, cada uno, permitiendo desde sus perspectivas, la adquisición de habilidades y/o capacidades, constituyendo una recompensa cerebral natural, necesaria para el aprendizaje. Mediante la educación artística, con actividades que hagan felices a los alumnos, será posible la adquisición de competencias socio-emocionales decisivas para el desarrollo personal y cognitivo.


La sensibilidad, la capacidad y aún el deseo de crear y de conectarse con otros seres humanos son construcciones socio-culturales en las cuales, la escuela, tiene un lugar preponderante. El desarrollo de cada niño y lo que le pase con el arte, dependerá en gran medida, de las posibilidades que tenga para explorar y desplegar sus potencialidades y convertirlas en competencias”
- Mariana Sprvking[2]

- Lorena Silva


 

Bibliografía:


¿Por qué el cerebro humano necesita el arte? Consultado el 22/08/2018, 16:33 hrs.


Spravking, Mariana. Artes plásticas en el preescolar: cuestiones del enseñar y del aprender. Conferencia en el XXVIII Foro Nacional de Educación preescolar, Morelia, Michoacán de Ocampo , México Lic. Mariana Spravkin. Consultado en https://youtu.be/lH43AJl99cM.



 

[1] Guillén, Jesús C. ¿Por qué el cerebro humano necesita el arte?.


[2] Spravking, Mariana. Conferencia “Artes plásticas en el preescolar: cuestiones del enseñar y del aprender.




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